«La colaboración científica con la UOC ha sido clave para nuestros proyectos de desarrollo de nuevos seguros»

 Guillermo Franco

Guillermo Franco

14/01/2021
Rubén Permuy Iglesias
Guillermo Franco, responsable de Investigación del Riesgo en Catástrofes de Guy Carpenter, una empresa que trabaja con los investigadores de la UOC para desarrollar nuevos productos de seguros

 

Uno de los retos que se plantean las universidades es garantizar que aportan a la sociedad los conocimientos que generan. Pueden lograrlo de varias maneras, pero una de las más interesantes es cuando la investigación que llevan a cabo estas instituciones académicas les permite desarrollar soluciones tecnológicas con las empresas. El grupo de investigación Internet Computing & Systems Optimization (ICSO) del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la Universitat Oberta de Catalunya es un ejemplo de este tipo de colaboración. El equipo del ICSO trabaja actualmente con Guy Carpenter, empresa proveedora de soluciones integradas para el sector de los (re)aseguros, con sede en Estados Unidos, en el desarrollo de algoritmos de optimización para su tecnología GC QuakeCube®, que ofrece pagos de seguro rápidos en caso de terremoto para permitir una cobertura de riesgo más eficiente.

Hemos hablado con Guillermo Franco, responsable de Investigación del Riesgo en Catástrofes de la empresa, sobre el proyecto que lleva a cabo Guy Carpernter con el grupo de investigación ICSO y sobre la importancia de la colaboración de la compañía con universidades como la UOC. 

¿Qué es exactamente GC QuakeCube? ¿Ya se utiliza?

GC QuakeCube es un producto de seguro paramétrico contra terremotos. Ofrece a nuestros clientes pagos rápidos en caso de terremoto sin la necesidad de iniciar un largo proceso de reclamación y sin ninguna restricción respecto a la manera de utilizar los fondos, siempre que compensen las pérdidas provocadas por el fenómeno. La póliza establece el importe de la compensación a partir de la localización y la magnitud del terremoto, características que están disponibles a las pocas horas de que se haya producido.

GC QuakeCube se utiliza desde 2015 para depositar unos 900 millones de dólares de riesgo de terremoto en el mercado de los reaseguros en nombre de los gobiernos y las grandes corporaciones. 

¿Qué les llevó a desarrollar este tipo de tecnología?

La penetración de los seguros contra terremotos es bastante baja en todo el mundo. Por ejemplo, en California, solo un 10 % de los hogares tiene contratado este tipo de cobertura. Esto se debe, en parte, a su elevado coste y a cierta desconfianza en los productos de seguro que existen actualmente. Los consumidores desconfían de la «letra pequeña», así como de las exclusiones y limitaciones características de las pólizas tradicionales. Pensamos que el desarrollo de productos que permitan cobrar de manera más rápida y transparente, como GC QuakeCube, permitirá adoptarlos más fácilmente y ampliará la protección del riesgo.

¿Podría aplicarse a otros desastres naturales, como los tsunamis, y no solo a los terremotos?

La tecnología que hay detrás de GC QuakeCube está orientada a maximizar la cobertura para las personas aseguradas y, al mismo tiempo, minimizar su coste. Estos principios pueden aplicarse a todos los desastres naturales y, desde esta perspectiva, el proyecto que hemos llevado a cabo para los terremotos puede extenderse a otros riesgos.

GC QuakeCube ya proporciona cobertura para los tsunamis, porque los daños que causan están determinados, en gran medida, por la localización del epicentro del terremoto y su magnitud. Para que se produzca un tsunami, debe haber un desplazamiento vertical considerable del fondo del océano, lo que sabemos que solo puede ocurrir en unas regiones y unos rangos de magnitud determinados.

Actualmente, trabajamos en un sistema similar para estimar las pérdidas de los ciclones tropicales con un enfoque parecido al de GC QuakeCube. 

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta GC QuakeCube en este momento?

El principal reto de GC QuakeCube, como de cualquier otro producto de seguro paramétrico, es la novedad y la complejidad del mecanismo. Las personas aseguradas no están acostumbradas a pensar en las características de estos fenómenos cuando se trata de esperar una compensación de las compañías aseguradoras. Suelen pensar en las pérdidas que han tenido y, una vez determinadas, esperan cobrar según su póliza. 

Con el seguro paramétrico, le pedimos al cliente que dé un salto mental y piense en la magnitud y la localización del fenómeno y no en el impacto directo que puede tener en su propiedad. Esto hace que entre en juego el «riesgo básico», la posibilidad de que la compensación sea diferente de la pérdida real. Puede ser más alta, lo que significa que las personas aseguradas pueden acceder a fondos que no necesitan, o peor, puede ser más baja, lo que significa que el asegurado queda expuesto económicamente.

Conseguir que el cliente piense en todas estas cuestiones y en los posibles escenarios beneficiosos y adversos que pueden ocurrir es todavía, en mi opinión, el principal obstáculo para la adopción de GC QuakeCube y del resto de soluciones de seguros paramétricos.

¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar con el grupo de investigación ICSO de la UOC?

La oportunidad de trabajar con el ICSO de la UOC surgió por casualidad, a través de un conocido común. Un buen amigo mío, el profesor Juan Carlos Pérez Vázquez, me presentó en 2014 a uno de sus colegas, el profesor Ángel Juan, del ICSO de la UOC, y enseguida nos dimos cuenta de que Ángel y yo teníamos muchos intereses en común. Nuestras conversaciones nos llevaron rápidamente a iniciar un par de colaboraciones piloto, que fueron provechosas y divertidas. Formalizamos este trabajo conjunto en 2019 con una colaboración corporativa de tres años de duración entre Guy Carpenter y la UOC.

¿Cómo calificaría esta colaboración hasta ahora?

La experiencia ha sido formidable. Hemos realizado una serie de trabajos que nos han ayudado a avanzar en algunos aspectos clave de nuestro proceso de investigación y desarrollo. Algunos de estos trabajos también han dado lugar a publicaciones realizadas conjuntamente por colegas de la UOC y de Guy Carpenter. El profesorado y los estudiantes del ICSO de la UOC tienen muchos conocimientos, están bien preparados y son profesionales y amables. Ha sido productivo y un placer trabajar con ellos.

Por lo tanto, ¿espera poder trabajar con ellos en nuevos proyectos en el futuro?

El trabajo conjunto que acabamos de terminar ha generado nuevas preguntas y oportunidades. Estamos muy contentos con los avances que hemos hecho hasta ahora y esperamos seguir trabajando juntos de una manera u otra. 

¿Es difícil tener la oportunidad de trabajar con grupos de investigación o es una práctica estándar?

Yo tengo el privilegio de trabajar con muchos grupos académicos de todo el mundo. Parte de mi trabajo es hacer de enlace entre la compañía, nuestros clientes y el mundo académico. Mi experiencia previa en la investigación me ha ayudado a establecer estas conexiones, y a menudo asisto a congresos e intento mantener al máximo mi presencia en la comunidad de investigación.

Sin embargo, no es habitual que las empresas puedan acceder a los grupos adecuados dentro del ámbito académico. A lo largo de mi trayectoria profesional, he sido testigo de muchas dificultades y obstáculos para establecer colaboraciones y hacerlas realidad. Cabe decir que algunas empresas desconocen el trabajo que se hace en la comunidad de investigación, lo que todavía dificulta más la identificación de posibles actividades conjuntas. Cuando estas colaboraciones surgen, la comunicación suele ser difícil, porque tendemos a hablar en términos diferentes, tenemos objetivos de base diferentes y avanzamos en marcos temporales diferentes. Pienso que entender las incertidumbres y las necesidades de ambas partes es fundamental para llevar a cabo proyectos fructíferos. 

¿Las empresas deberían intentar que la colaboración con las universidades fuera más habitual? 

Por supuesto. Creo que hay un gran potencial sin explotar. Sin embargo, para tener éxito, hay que tener claro que estas colaboraciones exigen tiempo y esfuerzo, y que no siempre conducen al éxito. Lleva tiempo conocerse y conocer los objetivos y las limitaciones de los demás antes de tener al alcance los resultados productivos. Ambas partes deben comprometerse a trabajar y han de entender que, cuando se trata de investigación, siempre existe la probabilidad de no llegar al objetivo deseado.

¿Cómo administra la pandemia actual? En su opinión, ¿esta situación podría brindar la oportunidad de hacer frente a nuevos retos y confiar todavía más en el conocimiento científico?

La pandemia hace más evidentes algunas de las vulnerabilidades y lagunas de nuestro sector. Existe una gran necesidad de protección más directa y continua en una situación como la actual. Ya están en curso muchas discusiones sobre los nuevos productos de seguro paramétrico para pandemias, que pueden dar una respuesta más rápida, con menos exclusiones y menos «letra pequeña». Esto conllevará la necesidad de hacer más investigación en la confluencia de la economía, la optimización numérica y la epidemiología, ya que tendremos que explorar qué medidas físicas tenemos al alcance para activar los pagos paramétricos, hasta qué punto son fiables, y cómo pueden correlacionarse con las pérdidas económicas. Será una tarea larga y compleja que creará nuevas oportunidades para las colaboraciones científicas.