«El catalán empezó siendo una curiosidad y ahora es mi vida»

 Jill Fortin

Jill Fortin

04/02/2021
Roger Cassany
Jill Fortin, estudiante estadounidense becada por los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC para cursar Lengua y Literatura Catalanas

 

Todo comenzó cuando, en tiempos de Guardiola, Jill Fortin, estadounidense amante del fútbol y de las lenguas, decidió empezar a leer el web del Barça en catalán, sin tener ningún tipo de conocimiento de la lengua. Quedó fascinada y ahora lo habla como si hubiera vivido durante años en Cataluña, aunque apenas ha estado una vez en Barcelona y otra en Tarragona. Es una estudiante de doctorado en la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, que se ha beneficiado de una de las becas que promueven los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, con la ayuda del Institut Ramon Llull, y la North American Catalan Society para cursar asignaturas del grado de Lengua y Literatura Catalanas de la UOC. «Para mí, esta beca ha sido una experiencia única y fantástica: he descubierto muchas cosas y muchos autores catalanes; ahora me encantaría, cuando la pandemia lo permita, poder ir a Barcelona», explica. Desde Indiana enseña lengua y literatura catalanas, al tiempo que sigue leyendo libros en catalán y una vez a la semana tiene la oportunidad de practicar el idioma con el resto de estudiantes de catalán de la universidad.

¿Cómo nace tu pasión por la lengua y la literatura catalanas?

La verdad es que ni yo misma tengo una respuesta clara a esta pregunta. Estudié español y francés en el instituto y debo confesar que me gustaba mucho más el francés. Un verano tuve la oportunidad de hacer un au-pair en las islas Canarias con una familia. Resultó que la madre era de Barcelona y hablaba catalán con los hijos. El padre era de Madrid y les hablaba español. Pasé dos meses y me impresionó la diversidad lingüística (escuchaba cada día español de Madrid, de Canarias y catalán). Empecé a investigar por mi cuenta. Y lo que empezó siendo una curiosidad, el catalán, se ha acabado convirtiendo en mi vida.

¿Has estado alguna vez en Cataluña?

He estado solo de visita. Estudié un año en Madrid y desde allí viajaba, cuando podía, a diferentes lugares, entre los cuales estaba Cataluña. He estado en Tarragona y en Barcelona. Y también en las islas Baleares. Ahora tengo muchas ganas de ir a Girona.

Por lo tanto, ¿hablas el catalán que hablas tan solo a partir de las clases que has tenido en Indiana y a partir de tu curiosidad personal?

Sí…

¡Caramba!

Tengo que decir que cuando descubrí la existencia del catalán, también me interesaba el fútbol, y Barcelona en aquel momento, hacia el 2010, tenía uno de los mejores equipos del mundo. ¿Y qué hice? Empezar a leer el web del Barça en catalán. Me di cuenta de que lo entendía bastante, porque había estudiado español y francés. Aquí comenzó mi pasión por el catalán.

Por lo tanto, ¿podríamos decir que una parte del mérito es del Barça o, mejor dicho, de Guardiola?

[Risas] Bueno, quizás sí, ¡claro! Pero más que mérito, diría que el Barça de Guardiola fue un estímulo para empezar a descubrir el catalán.

¿Cómo accediste a la beca de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, que te ha permitido cursar asignaturas del grado de Lengua y Literatura Catalanas?

Yo ahora me encuentro en proceso de escritura de mi tesis doctoral, que se enfoca en el exilio republicano, la vuelta a casa al cabo de treinta años, y en la literatura que se derivó de este proceso, especialmente la catalana. El doctorado es en literatura hispánica, pero yo ya cursaba un mínor de Estudios Catalanes. Y pedí esta beca, que ha sido un regalo para mí. Como soy miembro de la North American Catalan Society, me llegó un correo con información sobre las becas y la solicité. Aparte, como ahora no tengo clase, no tengo tanta interacción con la literatura y la lengua catalanas, y, por tanto, también era una oportunidad para revisitar la lengua y su literatura con una nueva mirada, porque hasta ahora solo teníamos la del profesor de catalán que hemos tenido aquí en Indiana. En realidad, también quería encontrar otras novelas, porque aquí, en Estados Unidos, siempre se habla de las mismas y de los mismos autores, y es difícil encontrar otras novelas.

¿Por ejemplo?

Bueno, Mercè Rodoreda es muy popular y es fácil de encontrar aquí. Pero, por ejemplo, hice el ensayo final sobre una obra de Marta Marín-Dòmine, una obra muy vinculada a lo que estudio, pero que nunca habría encontrado si no hubiera obtenido esta beca.

¿Qué otros autores lees en catalán?

Me encanta Jaume Cabré, Les veus del Pamano me fascinó; Sebastià Alzamora; Marta Rojals, la novela Primavera, estiu, etcètera, es fantástica, me encantó; Francesc Serés; y la valenciana Maria Folch, con la novela Després venen els anys: es una novela sensacional, incluso la protagonista viaja a Alguer y habla en catalán de Alguer. Alguer, por ejemplo, me interesa muchísimo, porque es como una isla, un pueblo, que mantiene el catalán y que habla una lengua distinta a todo su alrededor.

¿Y series y películas en catalán también?

Sí, he visto bastantes series y películas. Y, de hecho, he publicado un artículo sobre Pa negre y sobre el film Fènix 11/23. Y, a raíz de ello, he participado en algún curso en el que me han invitado a hablar de Pa negre. Y, además, a mucha gente de aquí le gusta Merlí, que está disponible en Netflix. Y recuerdo Plats bruts. Me gusta y me interesa mucho el audiovisual en catalán, porque así también escucho la lengua.

¿Cómo practicas el catalán ahora?

Cuando tengo reuniones con mi profesor, hablamos en catalán. Y aquí hay algunos estudiantes de catalán, aunque pocos. Tenemos, eso sí, el Cafè Català, que es una hora a la semana en la que conversamos en catalán. Antes era presencial, en el campus, entre clases. Ahora lo tenemos de forma virtual, debido a la pandemia.

Como docente, ¿esta beca te ha servido para poder aplicar conocimientos en las clases?

Sí. De hecho, tuve la oportunidad de hacer un curso de catalán como docente. Era un curso elemental que servía de introducción a la lengua, la cultura y la historia catalanas. Y, efectivamente, extraje muchas cosas interesantes de mi doctorado para incorporarlas a este curso, que espero volver a hacer.

La Universidad de Indiana, de hecho, es una de las pocas universidades donde hay estudios de catalán…

Cierto. Como mi interés era la literatura contemporánea de la península Ibérica, busqué universidades con programas de doctorado que tuvieran clases en catalán. ¡Y me sorprendió mucho descubrir que en Indiana hay una universidad que enseña setenta lenguas diferentes! Es un lugar magnífico para estudiar lenguas. Es, de hecho, la única universidad de Estados Unidos que tiene el mínor de los estudios de doctorado en Estudios Catalanes. Por ejemplo, las universidades de Chicago y de Colorado, entre otras, imparten cursos en catalán, pero no ofertan el mínor.

Para terminar, ¿te gustaría venir a trabajar o colaborar con la comunidad universitaria de Cataluña o de Barcelona?

Bueno, ¡sería un sueño! Me encantaría trabajar unos meses en Barcelona.